viernes, 8 de octubre de 2010

LA FALSA MORAL DE LOS REPRIMIDOS

LOS REPRIMIDOS INVENTAN UNA MORAL QUE HAGA MÁS LLEVADERA SU CONDICIÓN DE REPRIMIDOS.

Pero esta invención no se trata de una capacidad, cualidad o talento el cual deba ser admirado, o mucho menos, digno de ser imitado; ya que tiene su origen real en una condición anterior al estado de represión. Estado, en el cual muestra su máscara con sonrisa simplista y altanera, para esconder un rostro de frustración, humillación y desconsuelo; que son experiencias psicológicas producto de la vanidad, orgullo herido y soberbia indefenza.

Estos asuntos de la personalidad de la humana al parecer han surgido como herramientas del instinto gregario, cada individuo es un ser en sí , así como sus huellas digitales; asi que debe obtener una interpretación de su vida y de la vida, como una guía confiable, para realizar su objetivo escencial como especie evolutiva, que es como primer instinto, la conservación, adaptación y superación con el fín de controlar su lugar de privilegio a plenitud entre las sociedades.

Pero La Moral, como parámetro del comportamiento aceptable ante sociedades modernas y estructuradas con similitudes en la lucha de clases económicas y en el orgullo propio; ha surgido como virus manipulado genéticamente por los acreedores de más posesiones, relativamente según el nivel socio-económico al que se refiera.

Partiendo de generalidades : aquel personaje Judío, que fuera víctima de la más cruel y condenable manipulación de la falsa moral de los reprimidos, según la mitología hebrea hiba a ser quién liberara al pueblo Israelita de sus opresores, al punto de no sólo ser libres sino de destruirlos y condenarlos hasta una eternidad por ser éstos una tribu superior y predilecta de un ser superior y arquitecto de este mundo; fusionando así, tán estupídamente, lo tangible con lo abstracto, dando inicio a una falsa moral y a su defecto en doble moral; asesinandolo como traidor al tener claro que la liberación que éste personaje dictaba no se trataba de una rebelíon alzada en contra del Imperio cuya Moral era y es despreciar como malo todo aquello que es fruto de la cobardía, el temor, la compasión, todo lo que es débil y disminuye el impulso vital, y apreciar como bueno, en cambio, todo lo superior y altivo, fuerte y dominador. La moral de los dominadores se basa en la fe en sí mismos, el orgullo propio. Sino de una liberación individual del apego en las cosa de este mundo y a las enfermedades de ego, asi como ya lo venían discutiendo muchos otros libre-pensadores siglos antes.

Asi que , astutamente y siguiendo la línea de intelectuales e Iniciados anteriores que experimentarón la represión, como algunos estoicos,y la torpeza en otros de renunciar a sus dichas mundanas para conocer la pobreza; llevandolos al más devastador sufrimiento personal que es la frustración de la impotencia individual para libertarse de sus propias desdichas, siguiendo el instinto mencionado en un inicio y guiados por el mismo deseo de venganza y deseos de poder por envidia a los dominantes nace la Moral de los esclavos, oprimidos y débiles, y comienza por condenar los valores y las cualidades de los poderosos. Una vez denigrado el poderío, el dominio, la gloria de los señores, el reprimido procede a decretar como «buenas» las cualidades de los débiles: la compasión, el servicio —propios del cristianismo—, la paciencia, la humildad. Los reprimidos inventan una moral que haga más llevadera su condición de esclavos. Como tienen que obedecer a los señores, los esclavos dicen que la obediencia es buena y que el orgullo es malo. Como los esclavos son débiles promueven valores como la mansedumbre y la misericordia y así heredarían la tierra. Critican el egoísmo y la fuerza.

El orgullo se volvió pecado. Caridad, humildad y obediencia reemplazaron competencia, orgullo y autonomía. Clave para el triunfo de la moral del reprimido fue su presunción de ser la única verdadera moral.